El lamentable suceso de un joven de nombre Emmanuel Mejía Alegría de 25 años, alumno de la facultad de ingeniería de la Universidad Autónoma del Estado de México, quién se arrojara desde lo alto del monumento al ex presidente de México “Adolfo López Mateos”, no es más que un signo de la grave situación emocional en la que se encuentran miles de jóvenes estudiantes cuando necesitan atención de autoridades, familiares y amigos, la Fiscalía de Justicia del Estado de México investiga sobre la carta póstuma que dejó, y sin duda esta justifica lo que el estudiante hizo con su vida al quitársela.

La noticia consternó a la comunidad universitaria, y el rector de la Máxima Casa de Estudios Alfredo Barrera Baca, señaló que se aplican medidas de seguridad de todo tipo, al interior de Ciudad Universitaria y de las escuelas preparatorias y facultades, para intentar evitar casos como estos.

Sin embargo, la acción de “cuidados y protección” a todos y cada uno de los estudiantes, resultaría por demás difícil, en el entendido de que se requerirían un igual número de vigilantes para cada estudiante, para que se eviten estos graves problemas.

Como se recordará el año anterior en el mes de Marzo de 2017, un joven de la institución universitaria conocida como Prepa 2 también en un mal estado psicológico, atacó con un hacha a varios alumnos tras haber colocado una bomba que hizo estallar en los baños de los hombres.

Por fortuna no hubo desgracias humanas que lamentar, y el joven fue detenido, pero hasta el momento se desconoce el estado actual y si ya volvió a su estado natural mental, o sigue siendo observado por expertos en la materia.

Aquí cabe hacer notar, que la responsabilidad del actuar de los jóvenes universitarios o de cualquier institución educativa en todos los niveles de educación media y superior, queda más bien en las manos de sus padres, tutores, encargados de su educación, incluso de sí mismos.

Lamentablemente muchos jóvenes se dejan llevar por sus emociones, y psicológicamente hablando, desconocen así mismo su verdadero estado mental, en ocasiones en las que son presionados en la escuela, en el hogar, incluso en las calles, ante la ola de violencia que priva, de ahí que el envolvente problema psicológico y neurológico les gana al grado de cometer singulares actos que van en contra de la estabilidad emocional de un joven o jovencita, y de las normas de vida que deberían llevar dentro y fuera de una institución educativa.

Para un joven con serios problemas emocionales y psicológicos por cualquier causa que sea, es fácil buscar una salida pronta a su estado de presión, y busca la mejor salida que es acabar con su existencia, sin importarle el grado de sufrimiento que va a dejar en su familia más cercana, e irónicamente resuelve de tajo su problema de vida y una secuela de dolor en los suyos, que en muchas ocasiones, ignoran la verdadera causa de su problema.

Todo problema en un joven, tiene una solución, y sólo con atención especializada, puede salir de atolladero mental en que se encuentran, porque nada es fácil de resolver en esta vida, sin embargo con ayuda, psicológica, emocional y sentimental, todo joven en estado crítico, podrá salir airoso si se le es propuesta esta favorable “salida” y no la lamentable decisión de terminar con su vida y dejar más problemas de lo que pudo haber resuelto sin enormes obstáculos, que muchas veces resultan ser sólo irónicamente mentales.

La velocidad con que los jóvenes quieren vivir, es impresionante, al grado de que en lugar de aprovechar al máximo su edad y su entorno dentro y fuera del hogar, se auto presionan al máximo para cometer un serial de fallas psicológicas, morales, sociales, familiares, y de todo tipo, acabando con la oportunidad de tener un estado de vida con normalidad y de suma calidad.

Las constantes olas de avances tecnológicas están absorbiendo a los jóvenes hoy en día, anteponiéndoles su estatus para quitarles la natural forma de ver la vida desde un punto mejor, la maquinaria bélica de la electrónica, está acabando con la mentalidad de los jóvenes a un grado máximo que es alarmante y de alta peligrosidad, porque los avances tecnológicos los tienen al borde de la soledad personal y toman por ende decisiones erróneas y falsas, que al final terminan con su existencia.

Si el joven no sabe dominar la tecnología, la capacidad de pensar por sí mismo en todo el entorno que le rodea, ya sea dentro o fuera de casa y en la escuela, lamentablemente no va a tener un favorable futuro normal para salir airoso a los obstáculos que todo hombre en esta vida tiene a lo largo de su vida, y sin ayuda profesional, menos.

Urge que autoridades, padres de familia, amigos e instituciones privadas, mantengan ya la tesis de ayudar a los jóvenes a conducirse como seres normales, haciéndoles saber que con o sin un aparatos electrónicos, pueden tener una vida NORMAL, y disfrutarla con enorme naturalidad, y para ello se requiere implementar en las instituciones educativas, la hora de educación humana ante esta sociedad convulsionada por todos lados, por actos fuera del contexto normal de cómo debe vivir un joven en nuestra sociedad, tanto dentro de casa como fuera de ella.

Queda entonces claro que en el hogar, los jóvenes no están obteniendo ayuda emocional, psicológica y sentimental, por ende huyen afuera para buscar y tratar de encontrar una solución, muchas veces muy desfavorable y errónea, en esto estriba que los gobiernos y sociedad hagan ya un pacto de solidaridad para ayudar a los jóvenes a encontrarse a sí mismos y evitarles el desagradable camino que muchos toman con lamentable falsedad.

Toluca- Estado de México, 14 de Febrero de 2018